Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

lunes, 3 de octubre de 2011

FROZEN WINGS

Antes de que llegue la noche eterna, mientras la tibia luminosidad de los atardeceres suaviza los bordes quebradizos del hielo sobre la tierra, la dureza de los vientos del norte golpea sin descanso la rígida figura que languidece prisionera del tiempo.
Algunas estrellas refulgen en el cielo, azules, como la hueca mirada del ángel, azules como sus alas sin destino, como sus dedos, en otro tiempo trémulos extendiéndose en el aire, esperando una mano que le arranque de su destierro.
Atrás quedaron los intentos por salvarla. Era menuda, era bella. Su risa recorría como un rayo las llanuras de escarcha cuando la alegría llenaba sus entrañas. Era la hija de la luz y de la noche, la hija de las nubes y las auroras.
Y la raptó una jauría de demonios que trotaba embrutecida por el mundo.
Nunca se volvió a saber de ella. El eco de sus carcajadas infantiles flotó en los corazones de quienes la quisieron durante décadas, hasta que el olvido la cubrió con tormentas de nieve sin fin.
Sólo su ángel permanece en pié, señalando el sitio donde el cuerpecito convertido en estrellas de plata dormía su sueño eterno. Su ángel, cuya profunda tristeza le llevó a arrancarse los ojos en pago por su fracaso.
El hueco de las cuencas era el vacío que su descuido había dejado en el fondo de su corazón. Y aún sigue esperando a quien enjugue las lágrimas heladas que recorren sus mejillas.
Ahora, que no es más que un ángel sólo, herido…,
la sombra de un ángel sin alma.

Gracias a la inestimable colaboración de la gran ilustradora Alicia Tamarit (mi hija, para más datos :-D) que me ha cedido el uso de su bellísima obra Frozen Wings, y que además me ha sugerido la idea para el texto que le acompaña. ¡Muchos besos, artista!