Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog. Todas las imágenes y los textos del blog son de mi única y absoluta autoría para el disfrute de quien sepa apreciarlo.

(Para quienes sólo quieran ver mis obras pictóricas, las encontraréis aquí http://raultamaritmartinez.blogspot.com.es/ )


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domingo, 17 de noviembre de 2019

Reencuentro

La cafetería estaba casi vacía.

Fuera, no dejaba de llover.

Él había estado esperándola sentado en la barra, dominado por una inquietud que no podía controlar. En algún momento pensó que había sido una mala idea haber quedado con ella. Temía decepcionarla. Pero cuando la vio entrar en la cafetería y plegar su paraguas, fue a su encuentro libre de preocupaciones.

Al verse de frente, se apoderó de ellos un abanico de sentimientos y emociones que les empujó a darse un abrazo inmenso, tan intenso como lo eran veinte años sin saber el uno del otro.

Se sentaron junto al ventanal que daba a la calle. El camarero les sirvió un par de cafés humeantes.

El Tiempo parecía haberse doblado sobre sí mismo para llevarlos en volandas al pasado y hablaron sin parar durante horas con el ruido de fondo del chaparrón.

Una pequeña lámpara de tungsteno les amarilleaba la piel y sacaba brillos nostálgicos de sus ojos. Rieron de los momentos vividos cuando fueron novios. ¡Hace tanto tiempo! Se ruborizaron al recordar algunos instantes íntimos que aún vibraban con magia en su memoria.

Las carcajadas dejaron paso a sonrisas de satisfacción. Volvieron a sintonizar como en el pasado sintiendo la fuerza de aquella energía que les envolvía cuando estaban juntos y que jamás habían sentido con nadie más desde que sus vidas se bifurcaron.
Reencuentro - 29,7x21 cm
Lápices pastel sobre papel Canson negro

A pesar de que ambos habían formado una familia y sus vidas discurrían con normalidad, no pudieron reprimir los mensajes que sus cuerpos empezaron a emitir.

El temporal fue amainando y decidieron salir a pasear internándose en un camino junto a un parque sin perder de vista las luces de la ciudad.

En algún momento sus manos tropezaron y él la atrapó con suavidad, casi con miedo. Ella se detuvo y le miró fijamente a los ojos. Un trueno explotó sobre sus cabezas y la luz del relámpago les iluminó el rostro bajo el paraguas roto por el viento. Él miraba hipnotizado cómo una ráfaga de lluvia zarandeaba su cabello, y cómo las gotas le corrían por la cara y pendían temblorosas de sus labios entreabiertos. La pasión electrificaba el aire más que la tormenta, y se fundieron en un beso que parecía estar preso desde hacía siglos.

Para cuando despejó, él estaba abriendo una carpeta en su ordenador en la que dormitaban antiguas fotografías que ahora aceleraban su corazón, y ella, cenaba en familia, sonriendo las ocurrencias de los pequeños mientras mordisqueaba una endivia con la mirada ausente, la mente aún perdida bajo la intensa lluvia, y el cuerpo temblando como una hoja entre los brazos de su primer amor.

Autor: Raúl Tamarit Martínez





sábado, 25 de mayo de 2019

Yira, un amor diferente

Yira estaba fascinada con la inusual belleza de Muno. Ese color verduzco en la piel le hacía irresistible, original, único. Y el cráneo estilizado, ascendiendo desafiante hasta las nubes, su ojos mínimos, casi dos motas de polvo en el aire que creaban una extraña y agradable sensación de entrañable inexistencia. Pero sobre todo le atraía de él su silencio cuasiperfecto. Nunca decía nada excepto en raras ocasiones. Una fue durante la celebración del final de la década de los 90. No fue nada, un monosílabo apenas, pero ¡qué monosílabo! Yira al escucharlo se deshizo como un terroncillo de estiércol. Dijo: "Pu". ¡Pu! Qué gracioso, y sobre todo, qué ingenioso. Estaba claro que admiraba a ese hombrecillo insignificante pero de corazón grande que la miraba con indiferencia y asco cuando ella abusaba de su cercanía.
Por su parte, el callado y deseado Muno, no podía negar que estaba enamorado de Yira. Para él una diosa, un ser excepcional que le hacía sentir importante y especial, a pesar de que él mismo reconocía su propia nadería. De ella admiraba su poderoso físico. ¡Cuántas veces le costaba hablar para suplicarle que aflojara un abrazo, o un beso que le presionaba los dientes hasta casi hacerlos sangrar!, su pecho robusto adornado por dos rasposos bultos con un botón sonrosado en el centro que al tocarlos cambiaban de color y se iluminaban. Adoraba la sensación de seguridad que le proporcionaba flotar a su lado.
La parejita era la envidia de los parecidos. Así que, inevitablemente, decidieron compartir sus destinos y adquirieron dos cuerdas a orillas del mar para colgarse unidos blandamente de los pies y compartir vistas hasta donde la desidia y el aburrimiento les permitiera. Eso sí, ellos esperaban que esa felicidad durara muuuuuucho tiempo.

Enamoramiento-ilustración digital

sábado, 3 de marzo de 2018

La carta

-¡Léemela tú por favor! Que me tiemblan las manos y me falta el aire y la vista se me nubla. Hazme ese favor amiga mía, antes de que caiga desmayada de repente.

-Ahora mismo te la leo. Veamos, veamos. Empieza así:

"Amor de mi vida, mi gran amor..."


-Ay, no sigas amiga, que el corazón quiere salírseme por la boca. Continuaremos mañana, que tan escasas palabras me bastan para empezar a soñar.



La carta - 29,7x21cm - Boceto al pastel sobre papel Canson negro

domingo, 22 de diciembre de 2013

Rastro de amor (No sirvió de nada quemar...)


No sirvió de nada quemar
toda la madera del invierno 
para atajar la soledad.

Al amanecer se despertó el recuerdo
del morir dulcemente en tus manos,
de tus ojos abiertos
como tristes flores de invernadero.

Tarda el amor en vestirse
porque no entiende el absurdo
de la jauría de lágrimas
que corren por el espejo,
porque no comprende qué causa
pliega tu rostro entre las montañas
más allá del horizonte de mis venas,
ni porqué arde tu pelo como la yesca
al otro lado de la ventana.

¡Qué más da! 
Al fin es un precipicio menos,
un abismo lejano, olvidado y distinto
en el que saben a nocturno
tus últimos besos.

No derrumbo todavía en mis párpados
los cascotes de mi alma en ruinas.
Pero no tardarán, siguen al acecho
las fieras que desgarrarán
el abandono de mis vísceras abiertas.

Sigo el rastro de la sangre que dejaste
sobre la alfombra al arrastrar el amor,
sin importarme el lugar al que me conduce,
como no me importó que se cayera la luz
sobre las fosas donde los cadáveres
de rostro harinado aún sobrevivían.

¡Qué cargado está el aire en el inframundo!
¡Necesito abrir paredes y ventanales!
¡Ah sí! ¡Cómo entran las rachas de viento!
¡cómo la escarcha me arranca la piel y el dolor!
Irrumpo en el paisaje y amaso su tierra gris.
Por primera vez respiro y me estremezco,
por primera vez escucho mi corazón latiendo.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Ciego amor



¡Oh ciego amor!¡Amor sin límites! 

¿Cuánto castigo me infringes amparado en las sombras?

¡Oh amor ciego! ¡Amor ingrato!

¿Qué se encontrarán mis ojos

 cuando no los deslumbren los tuyos?

¡Oh amor, amor! ¿Qué son estas heridas que sangran,

que gritan dolor,

ahora que no te tengo?





Corazón


El amor te puso a mis pies.

Y cuando te tenía a mi merced

y pensé que era el momento de destruirte,

ese mismo amor te salvó de mí,

volviendo grana mi negro corazón.



sábado, 26 de noviembre de 2011

El largo camino

Veo un camino que se pierde en el horizonte, justo donde cae herido el sol cada tarde. Y mis pies están recorriéndolo en solitario.

Detrás, he dejado partes de mí, aquí y allá. Esparcidas como hojas marchitas.

Miro mis manos y contemplo su vacío. No hay agua en sus palmas, no hay otras manos.

El viento me toca con sus fríos dedos la cara, y me arranca lágrimas muertas que ruedan huecas hasta mi boca.

Todo empezará de nuevo cuando dé un paso.

Todo acabará de nuevo cuando inicie otra vez el camino, solo.
¿Se puede morir de amor?, ¿se puede morir de desamor?

Tú contemplarás mi adiós en silencio. Tu rumbo… ya no coincide con el mío. Éste que andábamos juntos y que ya no compartes. Has roto tu amor por mí. Has roto mi amor por ti.

Parece muy triste y solitario el camino. Una vez más.
Pero ¿quién sabe? Quizás otra tú una a los míos sus pasos y vuelva a sentirme vivo.

Otra vez.

domingo, 1 de mayo de 2011

Corazón roto

¿Porqué creemos que tenemos un sólo cerebro? Tenemos otro en el estómago, que nos susurra consejos, que nos grita cuando nos empeñamos en cometer el error de nuestra vida. Otro en las piernas, cuando nos dicen al aflojarse que el lugar al que nos dirigimos no es el nuestro. Y combatimos contra el mundo con ellos de nuestra parte.

Pero ¡ay! sin embargo, y a pesar de todo, sólo tenemos un corazón, que aún no siendo el cuarto cerebro ¡cuánto se lleva de nosotros cuando tenemos que abandonarlo, roto, en cualquier desvío del camino!

Y a partir de ese momento las piernas ya no tiemblan, ni el estómago te avisa, ni tus neuronas se dan la mano para hacerte ver que lo importante de tu vida, lo acabas de abandonar en una tumba cualquiera, de un abandonado y perdido cementerio de amor.



En la taberna, rodeado de amigos, insistió:
-¡Os lo aseguro, yo ví a aquella vieja rondando por entre las cruces, levantando lápidas, arañando tierra, desenterrando ataúdes de corazones, mirándolos uno a uno a la luz de la luna con ojos febriles! ¿Qué buscaba? ¿Reconocer quizás a uno de entre tantos? ¿Sólo uno entre miles? Quizás aquél que le rompió a algún loco que se enamoró de ella y que resultó ser el único que la amó. Quizás el suyo propio. Amigos, es demasiado frío el viento cuando atraviesa el hueco donde una vez hubo un corazón lleno de esperanza.
Todos le miraban absortos y de pronto una cacofónica sarta de carcajadas les hizo girarse lentamente. Venían de un rincón en penumbra. Una anciana desdentada levantaba un vaso ensangrentado hacia ellos:
-¡A vuestra salud atajo de idiotas! ¡jajajajajaj!
Y se bebió hasta la última gota de zumo de corazón.... ¡ahhhhhhhhhhhhhhhh!

martes, 26 de abril de 2011

Centamor

"Hubo una Era más allá del Crepúsculo de los Tiempos

En la que los Seres Mitológicos sólo eran un recuerdo.

Innumerables historias de Épicas Batallas dormían

en los sueños más Terríbles e Inconsolables de los niños.

La Muy Trágica leyenda del Centamor, recorría

los valles y las gargantas, los acantilados y los lagos.

El Gran Héroe semihumano perdió su Gran Amor

en Singular batalla con su Invicto y cruel Enemigo.

Nunca se le volvió a ver cabalgando las estepas,

y el eco de su galope se perdió una noche para siempre

en las brumosas Montañas de la Lluvia Eterna."





-No sé que pasa. ¿Ella está muerta?
-¿Que no lo ves, pavo?
-No lo parece, tiene un buen color de cara.
-Serás tonto. Sólo tienes que fijarte en la mirada perdida del Centamor. No tiene esperanzas, sabe que ha perdido y que ya no hay nada para él.
-¿Pero qué ha pasado?
-Joooooder. Pues que el Enemigo ha matado a su xati.
-¿El Enemigo?
-Síiiiiiiiiiiii.
-¿Y quién es? ¿Porqué no sale ahí?
-Porque no.
-Y lo de la espalda, ¿es un tatu?
-¿Un tatu? TU TÍA.
-No sé.
-¿Sabes que te digo colega?
-Á-á
-Da igual, no importa. Pero no pares, sigue comiéndome los piojos.