Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog. Todas las imágenes y los textos del blog son de mi única y absoluta autoría para el disfrute de quien sepa apreciarlo.

(Para quienes sólo quieran ver mis obras pictóricas, las encontraréis aquí http://raultamaritmartinez.blogspot.com.es/ )


viernes, 3 de marzo de 2017

Encuentro decisivo

No marques el camino de vuelta con miguitas de pan, porque los animalitos del bosque se las comerán.

No siembres tu camino de cadáveres, porque el ángel de la muerte, más pronto que tarde, te aniquilará.





Encuentro decisivo - ilustración digital

Las piedras

Las piedras han sido nuestras aliadas desde la edad que recibe su nombre. Han sido armas, herramientas, protección. Quizás deberíamos homenajearlas de alguna forma inteligente, llegando hasta ellas por algún medio de comunicación que aún desconocemos. Pero no hay grupos de investigadores ocupados en ese proyecto. Ninguno que crea en esa posibilidad. Es más, evitan llamarlas piedras (más cariñoso) y las denominan simplemente rocas. Sin mariconadas...



Momento de introspección - ilustración digital

La creación

La creación es un hecho constante, continuo e imparable. Incluso destruir es crear, hacer que algo que no existía mas que como posibilidad, defina su difusa forma inmaterial en algo concreto. Aunque el resultado, bajo el filtro de nuestra cultura, pudiera convertir nuestra existencia en un espantoso infierno.

El creyó que, lo que hizo posible, salvaría al mundo. 

De buenas intenciones están sembrados los camposantos.



El árbol querría tener alas


El árbol querría tener alas, 
alas de paloma.
La paloma tener raíces, 
raíces profundas
de sinuosas formas.

El mar querría subir montañas,
las montañas ser el río
que pasa y se asoma,
que dice adiós 
y jamás retorna.

Y yo quisiera ser tú
por un instante,
y unir mi alma a tu alma,
y que a mi amor tu corazón 
al fin le corresponda.




jueves, 9 de febrero de 2017

Un nuevo amanecer

Uffff... Esta mañana me ha costado mucho levantarme. 
En un épico esfuerzo mental, he conseguido ponerme en pie y estirar el cuerpo, elevar los brazos, los dedos en alto al máximo de mis posibilidades. 

Las acuarelas del amanecer empezaban a mostrarse en toda su intensidad, con líricos rojos y naranjas. Abrí las hojas de la ventana y un aire fresco bailó alrededor de mi cara y jugó con la humedad de mis ojos. A lo lejos, solo algunas luces delataban entre las sombras las grúas del puerto, que parecían pequeñas cabezas melancólicas, huecas de esperanza. 

Abajo, a casi 40 metros de profundidad, diminutos puntos andaban apurados de un lado para otro. Ni los semáforos en rojo detenían su apresuramiento. 

Un día más imaginaba que el sol era como una gran tarántula de luz trepando por las paredes que colgaban al otro lado del horizonte, y que sus ojos, múltiples faros gigantes, repartían sus haces de luz en todas direcciones, hasta que al llegar a la cima, nos veía una vez más, afanosos con trivialidades en vez de quedarnos con la boca abierta, viéndola trepar por el cielo de cristal rosa y azul, sobre nuestras cabezas.

Cierro la ventana y apoyo la cabeza en el cristal. Hoy va a ser uno de esos días en los que disfrazarme, va a doler hasta la lágrima.


Amanecer en Valencia - fotografía

El despertar

No se lo ha contado a nadie. Ni lo hará jamás.

Le ocurre a veces al despertarse con los primeros rayos de sol.

Una sensación, un contacto suave pero muy firme, acariciándole el hombro. Ella sabe de quién es. Y por eso, le tiembla todo el cuerpo cuando la idea de recobrarlo entre sus brazos destruye sus temores.

Después, lentamente, vuelve a su vida y a sus muertes.



El despertar - ilustración digital



miércoles, 18 de enero de 2017

La puerta azul


Ayer andaba a paso rápido por una calle poco frecuentada, con una tarea metida entre ceja y ceja que apremiaba una solución, cuando pasé junto a una gran puerta que llamó mi atención con tal fuerza que me detuve frente a ella.

Me quedé extasiado mirándola. Era más bien un portón, con dos grandes hojas, unidas por un cerrojo artesanal.


Cuanto más la miraba menos puerta me parecía ver, y más un corazón. Un corazón lastimado.

En un tiempo debió ser nueva, orgullosa, segura de sí misma frente al mundo. Pintada de azul cielo, deslumbrante en su simple juventud. Accesible a cualquiera que deseara traspasarla y conocer cuanto hubiera en su interior. Henchida de generosidad por ser tan bella.

Hoy, demacrada, con heridas en su superficie y quizás también más profundas, con pintadas faltas de respeto, con golpes nacidos de la insensibilidad o del miedo, emanaba un aroma, mezcla de abandono y tragedia.

Puse mis manos abiertas sobre ella y noté mis propios latidos en las viejas vetas de madera.

Por alguna razón deduje que desde hacía mucho tiempo no se abría a nadie, excepto para mantener una pizca de la dignidad que el desaprensivo paso de los años le fue arrebatando sin apenas un guiño de misericordia.

La puerta azul-fotografía que realicé el 12-12-2016