Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog. Todas las imágenes y los textos del blog son de mi única y absoluta autoría para el disfrute de quien sepa apreciarlo.

(Para quienes sólo quieran ver mis obras pictóricas, las encontraréis aquí http://raultamaritmartinez.blogspot.com.es/ )


Mostrando entradas con la etiqueta Adiós. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adiós. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de junio de 2017

DECIR ADIÓS

Decir adiós le partía el alma. Pero al menos le quedaban los cristales repiqueteando en el cielo, los globos dorados irisando el aire, la fina lluvia azul empapando su pelo y ablandándole la mirada que lo inundaba todo, que le cortaba el aliento.

Le dolía decirle adiós. Con sus manos, que parecían alas blancas de ángel agonizando al viento. Nunca volvería a verle. Sin embargo, algo le decía que era mejor así. Que era mejor vivir alentando en su interior el esplendor de un imperecedero recuerdo, que asomarse algún día al abismo del dolor, al desolador desconcierto de no saber como reconstruir con exactitud un amor que se ha roto.


Despedida - ilustración digital

viernes, 25 de noviembre de 2016

La esfera

Sharha acudió a la llamada de su mascota Orbth. Enseguida vió porqué se mostraba inquieta. Una esfera luminosa flotaba a unos centímetros sobre la piedra del camino hacia la Puerta del Adiós. Nadie que la atravesaba volvía. Pero ahora, la esfera había entrado y palpitaba como si esperara algo o a alguien. Sharsha la cogió con cierta curiosidad entre sus manos. Miró el interior translúcido y arqueó las cejas. Una cuenta atrás cambiaba de color y pasó del 58 rojo al 57 azul y al 56 amarillo...

Miró a Orbth que le devolvió la mirada con el ceño fruncido y un gesto de negación.

Sharha decidió esperar y cuando faltaban 12 segundos se cansó y dejó la esfera en el suelo. Dio media vuelta y empezó a andar de regreso a sus tareas. Pero se detuvo. 9, 8, 7... Miró a Orbth. Orbth le miró a ella. 4, 3, 2... Ambos miraron la esfera. 1, ¡cero! Quedaron hipnotizados con la mirada fija en el centro luminoso de la esfera. Pero no pasó nada. Sharha y su mascota se retiraron decepcionados. 

No era la primera ni sería la última vez, que la expectativa de que algo sorprendente va a suceder, les defraudaba hasta la agonía.