Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

jueves, 22 de septiembre de 2016

Remordimiento angelical

Él no buscaba ser un ángel. Y mucho menos un ángel vengador. A él lo que le gustaba era cantar. Se sentía a gusto en el coro de los serafines. Pero no podía ser. Desafinaba, y Gabriel le enmudeció para siempre.
En el cielo a cada uno le asignan un cometido. El suyo era vengar el oprobio cometido contra los inocentes. Lo cual no le desagradaba del todo. De hecho, él mismo se consideraba víctima de su jefe. Y esa circunstancia le dio el punto que necesitaba para realizar su trabajo: la rabia. Sus mandobles cortaban cabezas, cercenaban piernas y brazos hasta destruir la maldad al ritmo de "Santo, Santo, Santo es el Señor". Sin embargo, al acabar la matanza, se sentía culpable. ¿Porqué tenía que ser él? ¿Merecía tamaño castigo no saber cantar? Sabía que no era libre, y que el remordimiento le perseguiría el resto de su singular eternidad. Miró hacia abajo donde sus homónimos caídos se reían de él. Agachó la cabeza, apretó los puños y tarareó en su mente una melodía mientras esperaba impaciente su siguiente encargo.


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