No podía llorar más. No le quedaba llanto. Ahora solo le quedan lágrimas en el alma. Lágrimas de sangre...
Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss
Bienvenidos a mi blog. Todas las imágenes y los textos del blog son de mi única y absoluta autoría para el disfrute de quien sepa apreciarlo.
(Para quienes sólo quieran ver mis obras pictóricas, las encontraréis aquí http://raultamaritmartinez.blogspot.com.es/ )
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domingo, 13 de noviembre de 2016
miércoles, 18 de mayo de 2011
Baño de sangre
Estaba desconcertado, en medio de la nada, tambaleándose, las alas maltrechas, resquebrajadas. La planta de los pies heridos por los guijarros del camino. Un cielo tormentoso cerniéndose sobre su cabeza. Los truenos ensordeciendo la bóveda celeste. Y se detuvo. Se irguió inestable, débil, alzando los brazos y mirando las ocultas estrellas con ojos repletos de lágrimas blancas.
No salió el grito de su garganta. De su boca brutalmente abierta solo surgió un gemido que resonó como un arañazo en la nuca. Del cielo cayó la lluvia, espesa y roja, cayó el lamento inacabable de todos los inocentes que murieron a manos de la iniquidad y la rabia surgida del miedo. Y él la notó arder en su cuerpo como si fuera suya, como si le hubieran abierto la garganta al mundo y su sangre cayera sobre él en cascada, venciendo sus rodillas con el peso de la lluvia. No podía luchar más, había perdido la fe en su propósito, porque la tarea era inmensa, imposible incluso para un ángel. Él ya no estaba convencido de poder salvar a la Humanidad de su inevitable destino...
Texto inspirado en este genial, a la par que brutal, dibujo de mi hija Alicia. ¡Eres la leche hija mía! Eres toda arte esparcido por la Rosa de los Vientos.
No salió el grito de su garganta. De su boca brutalmente abierta solo surgió un gemido que resonó como un arañazo en la nuca. Del cielo cayó la lluvia, espesa y roja, cayó el lamento inacabable de todos los inocentes que murieron a manos de la iniquidad y la rabia surgida del miedo. Y él la notó arder en su cuerpo como si fuera suya, como si le hubieran abierto la garganta al mundo y su sangre cayera sobre él en cascada, venciendo sus rodillas con el peso de la lluvia. No podía luchar más, había perdido la fe en su propósito, porque la tarea era inmensa, imposible incluso para un ángel. Él ya no estaba convencido de poder salvar a la Humanidad de su inevitable destino...
Texto inspirado en este genial, a la par que brutal, dibujo de mi hija Alicia. ¡Eres la leche hija mía! Eres toda arte esparcido por la Rosa de los Vientos.
jueves, 28 de abril de 2011
DESESPERACIÓN
¿Cuántas cosas hacemos por desesperación? ¿Quizá tantas como las que no hacemos? Somos innumerables realidades diferentes conviviendo en una. Cómo nos vemos..., cómo nos ven..., ¿Cuántos millones de unidades de información viajan en una mirada?
En la suya brillaban miríadas de mensajes dirigidos a lo más profundo de mi corazón... y lo acariciaban. Ella hacía que sus latidos sonaran estruendosamente en el cielo de los enamorados, y sólo su nombre derribaba más murallas en mí que las Trompetas de Jericó. Pero eso pasó.
Otra mirada reemplazó la mía, otra tomó las torretas de sus ojos y los puentes de sus manos, otra invadió el castillo de mi amada y transmutó su alma en una suerte de nitrógeno líquido que poblaron sus lacrimales.
No lo sé. No sé si la sangre es suya. No sé si es mía. Sé que no es de los dos porque se habría transformado en una rosa tan bella como efímera. Y sé que todo ha acabado.
Me miro en el espejo, y no me veo real, veo únicamente mis manos manchadas por la sangre de todas las cosas que quisiera matar de mi vida...
En la suya brillaban miríadas de mensajes dirigidos a lo más profundo de mi corazón... y lo acariciaban. Ella hacía que sus latidos sonaran estruendosamente en el cielo de los enamorados, y sólo su nombre derribaba más murallas en mí que las Trompetas de Jericó. Pero eso pasó.
Otra mirada reemplazó la mía, otra tomó las torretas de sus ojos y los puentes de sus manos, otra invadió el castillo de mi amada y transmutó su alma en una suerte de nitrógeno líquido que poblaron sus lacrimales.
No lo sé. No sé si la sangre es suya. No sé si es mía. Sé que no es de los dos porque se habría transformado en una rosa tan bella como efímera. Y sé que todo ha acabado.
Me miro en el espejo, y no me veo real, veo únicamente mis manos manchadas por la sangre de todas las cosas que quisiera matar de mi vida...
Inspirado en el dibujo de Alicia Tamarit, my daughter amantísima. ¡Fantástico!
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