Estaba desconcertado, en medio de la nada, tambaleándose, las alas maltrechas, resquebrajadas. La planta de los pies heridos por los guijarros del camino. Un cielo tormentoso cerniéndose sobre su cabeza. Los truenos ensordeciendo la bóveda celeste. Y se detuvo. Se irguió inestable, débil, alzando los brazos y mirando las ocultas estrellas con ojos repletos de lágrimas blancas.
No salió el grito de su garganta. De su boca brutalmente abierta solo surgió un gemido que resonó como un arañazo en la nuca. Del cielo cayó la lluvia, espesa y roja, cayó el lamento inacabable de todos los inocentes que murieron a manos de la iniquidad y la rabia surgida del miedo. Y él la notó arder en su cuerpo como si fuera suya, como si le hubieran abierto la garganta al mundo y su sangre cayera sobre él en cascada, venciendo sus rodillas con el peso de la lluvia. No podía luchar más, había perdido la fe en su propósito, porque la tarea era inmensa, imposible incluso para un ángel. Él ya no estaba convencido de poder salvar a la Humanidad de su inevitable destino...
Texto inspirado en este genial, a la par que brutal, dibujo de mi hija Alicia. ¡Eres la leche hija mía! Eres toda arte esparcido por la Rosa de los Vientos.
Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss
Bienvenidos a mi blog. Todas las imágenes y los textos del blog son de mi única y absoluta autoría para el disfrute de quien sepa apreciarlo.
(Para quienes sólo quieran ver mis obras pictóricas, las encontraréis aquí http://raultamaritmartinez.blogspot.com.es/ )
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miércoles, 18 de mayo de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Baño inesperado
De pronto estás ahí, no sabes bien porqué, vahos de vapor ascendiendo desde tus pies. Desconcertada por la intensidad de la luz parpadeas una y otra vez, te haces sombra con la mano frunciendo el ceño.

Quieres ver, pero es como estar en medio de un desierto. Te das cuenta de que estás en medio de un camino pedregoso, árido.
El sol raja las piedras y quema los arbustos ennegrecidos. Las piernas te tiemblan y quieres sentarte a la sombra, pero no hay sombra. Los labios agrietados gritan ¡agua! Y de pronto te das cuenta: no se trata de tu cuerpo, la agonía que sientes, la angustia está en tu alma. Ella es la sedienta, la perdida.
Cierras los ojos y ves su rostro, sus ojos de agua brillando amorosos, sus orejas alzándose de alegría al verte, el rabo moviéndose de un lado a otro incansable. Te creas la ilusión de que ha vuelto y por un momento te envuelve la sensación de que tu alma se toma un descanso. Un baño de felicidad inesperado y fugaz. Después, abres el visillo de la ventana y miras al otro lado. Pero al otro lado sigue habiendo... nada.
P.D.: ¡Toc,toc! ¿Es éste El Arca de Raúl? ¿o son los jodidos "miserables" de Victor Hugo? Porque si es así... ¡ME LARGO! ¡BYEBYE! ¡GUTENABEN!

Quieres ver, pero es como estar en medio de un desierto. Te das cuenta de que estás en medio de un camino pedregoso, árido.
El sol raja las piedras y quema los arbustos ennegrecidos. Las piernas te tiemblan y quieres sentarte a la sombra, pero no hay sombra. Los labios agrietados gritan ¡agua! Y de pronto te das cuenta: no se trata de tu cuerpo, la agonía que sientes, la angustia está en tu alma. Ella es la sedienta, la perdida.
Cierras los ojos y ves su rostro, sus ojos de agua brillando amorosos, sus orejas alzándose de alegría al verte, el rabo moviéndose de un lado a otro incansable. Te creas la ilusión de que ha vuelto y por un momento te envuelve la sensación de que tu alma se toma un descanso. Un baño de felicidad inesperado y fugaz. Después, abres el visillo de la ventana y miras al otro lado. Pero al otro lado sigue habiendo... nada.
P.D.: ¡Toc,toc! ¿Es éste El Arca de Raúl? ¿o son los jodidos "miserables" de Victor Hugo? Porque si es así... ¡ME LARGO! ¡BYEBYE! ¡GUTENABEN!
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