Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

domingo, 17 de septiembre de 2017

DEPREDADOR

Estaba harto de tanta rutina. Las horas de oscuridad eran pocas para hacer algo diferente a buscar comida. Un gato callejero, ratas, perros extraviados... Los humanos eran el gran plato, pero los riesgos eran enormes. Son una especie que se organiza rápidamente y acabarían dándole caza como a una cucaracha.

Así que aquella noche tomó una decisión. Confundido entre las sombras, recorrió el cementerio como de costumbre. Entró sigilosamente en la cripta justo antes del amanecer, apartó lentamente la losa de la egregia tumba y, antes de entrar, se quedó mirando su interior. La oscuridad más absoluta. Insoportable para él.

Se introdujo tomando nota mentalmente de cada gesto, de cada contracción muscular, del rictus que le provocaba la angustia de sobrevivir en un mundo anodino.

Tumbado, arrastró con las uñas la enorme lápida del túmulo que se hizo añicos contra el suelo. Por primera vez disfrutaba de una vista nítida del techado de la cripta, iluminada por los rayos de la mañana que se abrían paso por las cristaleras. Las lenguas de luz lamían el interior de la tumba y empezó a sacar hilos de humo de la frente del vampiro. Aunque el dolor era insoportable, reprimió un grito agónico cuando la luz solar le hizo arder como una tea medieval.

Antes de sentir cómo sus ojos caían al vacío y le golpeaban la nuca, siseó entre dientes: "Así que morir era esto..."


Depredador - 29,7x21cm - Pastel sobre papel negro Canson


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