Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

viernes, 15 de abril de 2011

Bebequiler

La madre acunaba a su bebé susurrándole canciones al oído. Pero el niño solo dejaba de llorar cuando ella se cansaba de cantar antiguas melodías infantiles. Entonces, cuando el niño se dormía emitiendo carraspeos de viejo, ella lloraba en silencio. Su bebé rompía los móviles de animalitos revoloteando sobre su cabeza, despreciaba la leche que goteaba de los pechos de su madre y lamía con salvaje deleite las pequeñas gotas de vino que su padre salpicaba sobre la mesa al servirse durante la comida. Nada de juguetes convencionales, nada de compañia de otros bebés, nada de mimos ni carantoñas. Escupía los potitos, vomitaba los jarabes, sacaba con sus propias pequeñas manitas puñados de caca remansada en su pañal y dibujaba con ella en las paredes de su cuarto, poniéndole bigotes malolientes a Campanilla, o gafas de mierda a Pluto. A nadie le cupo duda de que era un niño especial. Y menos aún a su aterrorizada mamá...

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