Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

domingo, 1 de mayo de 2011

Corazón roto

¿Porqué creemos que tenemos un sólo cerebro? Tenemos otro en el estómago, que nos susurra consejos, que nos grita cuando nos empeñamos en cometer el error de nuestra vida. Otro en las piernas, cuando nos dicen al aflojarse que el lugar al que nos dirigimos no es el nuestro. Y combatimos contra el mundo con ellos de nuestra parte. Pero ¡ay! sin embargo, y a pesar de todo, sólo tenemos un corazón, que aún no siendo el cuarto cerebro ¡cuánto se lleva de nosotros cuando tenemos que abandonarlo, roto, en cualquier desvío del camino! Y a partir de ese momento las piernas ya no tiemblan, ni el estómago te avisa, ni tus neuronas se dan la mano para hacerte ver que lo importante de tu vida, lo acabas de abandonar en una tumba cualquiera, de un abandonado y perdido cementerio de amor.



En la taberna, rodeado de amigos, insistió:
-¡Os lo aseguro, yo ví a aquella vieja rondando por entre las cruces, levantando lápidas, arañando tierra, desenterrando ataúdes de corazones, mirándolos uno a uno a la luz de la luna con ojos febriles! ¿Qué buscaba? ¿Reconocer quizás a uno de entre tantos? ¿Sólo uno entre miles? Quizás aquél que le rompió a algún loco que se enamoró de ella y que resultó ser el único que la amó. Quizás el suyo propio. Amigos, es demasiado frío el viento cuando atraviesa el hueco donde una vez hubo un corazón lleno de esperanza.
Todos le miraban absortos y de pronto una cacofónica sarta de carcajadas les hizo girarse lentamente. Venían de un rincón en penumbra. Una anciana desdentada levantaba un vaso ensangrentado hacia ellos:
-¡A vuestra salud atajo de idiotas! ¡jajajajajaj!
Y se bebió hasta la última gota de zumo de corazón.... ¡ahhhhhhhhhhhhhhhh!

4 comentarios:

  1. Papá, es increíble, me ha dado un vuelco el mío propio

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  2. Hola Raúl, me siento identificada con esta entrada. ¡Cuántas veces enterramos nuestro corazón en una tumba cualquiera! Lo malo es que cuando queremos recuperarlo ya es tarde. Perdemos tantos corazones a lo largo de nuestras cortas vidas...
    Un saludo.

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  3. Gracias a las tres por vuestro aliento. ¡Me encanta que os haya gustado!. Sigo, sigo, no paro, no paro, y muchos menos el día del Trabajo jajaja. Muchos bss.

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