Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

lunes, 11 de julio de 2011

El asesino

El compositor estrujó el cigarrillo contra el cenicero hasta conseguir apagarlo por completo y respiró profundamente la última espiral de humo que avanzaba lentamente en su ascensión. Se dio ánimos a sí mismo y estirándose la chaqueta empezó a andar entre dudas que le hacían sudar a cada paso.
Entró en la habitación. El Requiem llenaba todo el espacio.
Ella se encontraba desnuda, tumbada sobre las sábanas revueltas. Yaciendo en el suelo dormían aburridos sus vestidos. Dejó de acariciarse y se incorporó bruscamente. Sólo pudo ver la cara desencajada de su marido un instante.
Una vez se aseguró de que no quedaba gota de vida en el cuerpo de su esposa, recogió con mano temblorosa la ropa, exhaló profundamente su olor y la dejó caer sobre ella y el cuchillo que hacía unos segundos buscaba incansable el amor traicionado.
Se quedó mirándola un momento y se agachó hasta darle un beso de despedida en la mejilla.
Salió de la habitación con parsimonia.
Entró en la biblioteca. Sacó del primer cajón de su mesa de trabajo un revolver y tanteó suavemente el gatillo con el dedo índice. Alzó la pistola hasta la altura de sus ojos. Ni siquiera se preocupó de apuntar bien. Y sin apenas pensarlo, con los ojos muy abiertos, disparó: una, dos, tres, hasta cuatro veces, y el cristal del retrato saltó hecho pedazos en el aire. Entre el humo y el olor a pólvora pudo percibir con satisfacción el destrozado lienzo. Era el retrato de Mozart: el invencible amante de su esposa.

Vamos a ver. Una vez eliminamos la parte emocional del asunto, me parece que el tío está grillao. El complejo de inferioridad respecto a un genio de la música, inalcanzable, y sobre todo ¡muerto hace cientos de años! es el auténtico desencadenante de una acción tan brutal. Y digo yo, ¿porqué te has dedicado a la música? ¿porqué no te has metido en el mundillo del hampa y así poder dar rienda suelta a tus fobias, a tus desequilibrios mentales? No señor, no. Te casas, con una melómana, sin comprobar antes que tienes un competidor insuperable, y encima la culpabilizas y la matas, ¡pero con saña! ¿Y el después? ¿Has pensado en la recogida? ¿Cómo que qué recogida? ¡La de los cristales, la sangre, la ropa, las sábanas, la leche, las hostias? Bueno, la leche no. En todo caso la malaaaaaaa. A propósito. Decidle al dibujante que se ha confundido. La mata en la habitación con un cuchillo y mata a Mozart en la biblio con una pistola. Si no es así, corregidme.
¿Y que quién soy yo? Jajaja, joder, ¡pues el amante de verdad, el de carne y hueso que sigue meado encima y debajo de la camaaaaaa cagggggaaaaddoooooo de mieeedooo!

2 comentarios:

  1. Inmejorable!!! me has hecho reir bribón, jajajaja, muy buena!

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  2. Éste lo leí pero no te comenté al final.. .me encantóoooooo jajajaj que risas xDDD es fantástico!

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