Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

jueves, 25 de agosto de 2016

Desconexión

Nos pasamos conectados toda nuestra vida. Desde que nacemos. El cordón umbilical podría considerarse nuestra primer borne. Pero pronto nos separamos de él para empezar a sentir en el cerebro el chasquido de nuevas intromisiones que toman posesión de nuestras neuronas como el auriga maneja las riendas de sus corceles.
Es muy difícil darse cuenta de las conexiones que lastran nuestros pasos, nuestras decisiones. Conseguir romperlas es privilegio de unas pocas mentes preclaras que consiguen descubrir la clase de esclavitud a la que estaban condenados.
Pero cuando cortas las amarras, te expones a peligros no menos poderosos. Y sufres un vértigo que puede hacerte caer en el abismo de la soledad. Al menos, nos queda el consuelo de experimentar la ilusión de que, por fin, somos libres.


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