Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

miércoles, 31 de agosto de 2016

Persistencia

Fue allí donde le conoció. El sol resplandecía sobre su piel sentado en aquella silla elevada de madera, escudriñando el mar presto a intervenir.
Ella siempre extendía su toalla detrás de él. Le fascinaba su figura perfilándose en el cielo azul. 
Cuando bajaba raudo para lanzarse contra las olas y regresaba arrastrando a algún bañista, no perdía detalle de su anatomía, de cómo la luz destellaba sobre su cuerpo mojado, de su sonrisa cuando le agradecían su intervención y sobre todo, de cómo andaba sobre la arena cabizbajo y subía los cuatro escalones de la silla con una cadencia tántrica.
Fijó durante tanto tiempo su mirada en él, sentado como un Neptuno todopoderoso, que su figura se le quedó grabada en la retina. 
Pasaron años y vida hasta que tuvo la oportunidad de ir al mismo lugar. La silla de madera resistía maltrecha a los envites del tiempo. Anochecía. Se sentó sobre la arena húmeda, miró al lugar donde él solía otear la lejanía y rescató la imagen de su memoria. Visualizó hasta el último detalle. Le pareció que él se giraba a mirarla y que le sonreía señalándole el horizonte. Entonces ella le devolvió la sonrisa y suspiró profundamente mientras ahogaba sus recuerdos en el mar.

Persistencia - fotografía retocada
(la tomé este domingo en la playa cuando apenas había luz. Aunque no lo parezca, a izquierda, derecha y detrás de mí había una gran actividad: gente paseando por la orilla con los zapatos en la mano, algún que otro niño que se escapaba para darse el último chapuzón, música, copas, tumbonas bajo las sombrillas de paja. Esa es la magia de la fotografía, que puede separar universos dentro de universos de forma quirúrgica)


2 comentarios:

  1. Muy cierto lo que indicas de la fotografía, nos permite retratar varios mundos...los que podamos imaginar.
    Hacia tiempo que no publicabas y lo has hecho de forma copiosa, me alegra.
    Jesús Olalla

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    1. ¡Hola Jesus! Me alegra leerte. He querido reactivar un poco el blog. Espero que te estén gustando las entradas. Un fuerte abrazo, amigo.

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