Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

viernes, 26 de agosto de 2016

Descubierto

Tenía un don, que otra cosa podía ser si no. Paseaba por las calles atestadas de gente y nadie le veía. Pasaba inadvertido. Probó suerte un día y a alguien que venía de frente le comenzó a decir: "Disculpe, podría decirm..." pero pasó de largo como si tal cosa.
Podía danzar en la plaza del ayuntamiento, dar volteretas en las calles tras la lluvia, cantar a voz en grito, patalear, coger helados, fruta y comérselos delante del dependiente... y no pasaba nada. Era invisible para los demás. Pero un día... Un día se despertó con el cuerpo raro. Se sacudió las ramitas y las hojas anaranjadas, saludó a la ardilla que dormía en su árbol, se refrescó la cara con el rocío del césped, se desperezó aullando como cada mañana y un niño surgió de la nada y se le quedó mirando.
Le impresionó tanto que retrocedió alarmado. Enseguida le fue rodeando un tumulto de gente en silencio, mirándolo con los ojos muy abiertos.
Sintió miedo. De repente, tomó consciencia de su desnudez. Pero también de que sentía frío, sed y hambre, dolor en las articulaciones, en el pecho, de que una angustia vital se apoderaba de él. La certeza de seguridad se había esfumado, la felicidad, la paz interior ¡desaparecidas!. La muchedumbre aumentaba a su alrededor y cerraba más y más el círculo hasta que cayó de rodillas, llorando, abrazándose a sí mismo aterrorizado, confuso. Y se dio cuenta de que estaba experimentando la peor de las situaciones: Había sido... descubierto.


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