Bien ve ni dooooooooooossssssssssssss

Bienvenidos a mi blog a todos aquellos que anhelaron con impaciencia leerme alguna vez, seguir leyéndome si ya lo hicieron antes, ver alguna de las fotos que hago o deshago, alguno de mis dibujos o piruetas mentales (yo les llamaría "derrames"), mis pinturas al óleo, acuarelas, pasteles (uhmmm rico rico) cabroncillos, digo, carboncillos, experimentos digitales, caricaturas retratos o monstruosidades (que las habrá, no digo que no) que salgan de mi perola a través de mis manos, con la ayuda de mis ojos y a pesar de mi capacidad de raciocinio. Y, como dice una de mis numerosas sobrinas, todo esto será... pooooooooco a pooooooooooco jajuja. Por cierto, todas las imágenes y los textos de mi blog son de mi única y absoluta autoría (cuando no lo sea aviso)... y para disfrute de quien sepa apreciarlo :-D

domingo, 28 de agosto de 2016

Retirado

Cae el aceite, la grasa licuada por su piel metálica.
Se derraman cientos de años, como un puñado de minutos, sobre el fuselaje agrietado. Los relés colapsan, las conexiones fallan, una chispa, una simple pavesa electrónica se pasea insegura por los circuitos. 
Un parpadeo de estupor, el sentimiento..., sí, de estar perdido en un entorno hostil, de ser un elemento prescindible, molesto. 
Gotea el tiempo en su cabeza y hunde la barbilla en el pecho. 
Sabe que ha llegado su hora. Nadie le acompaña, nadie tiene que guiar sus últimos pasos hasta la trituradora. Al menos le queda el orgullo de haber sido útil. Lo máximo y único que se le exige a alguien como él. 
En una ocasión creyó haber tenido un sueño. Pero se esfumó como la niebla. 
Mientras camina, mira atrás un instante. Sigue solo. 
Las articulaciones de sus dedos chirrian levemente y se fija en que sus pasos no dejan ningún rastro, ninguna huella, y fantasea sobre un lugar en el que hay otros como él, en el que se rozan sin motivo, en el que se queden mirando un amanecer tras otro sentados juntos, sintiéndose acompañados, parte de algo más grande que todos ellos.
Sigue las luces de aviso del suelo, y algo parecido a la tristeza le rasga la garganta. Mientras, observa su sombra flamear sobre los muros, que le conducen hasta su propia aniquilación.


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